CHISME EMPRESARIAL:

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Que tu equipo no tenga que esconderse en el chisme para decirte la verdad…

Si esa frase te incomoda un poco, perfecto: acabas de tocar un nervio de la cultura. Y no lo digo por intuición: un artículo publicado en 2025 en el Journal of Business Ethics lo confirma con evidencia en el trabajo real: el chisme negativo dirigido al jefe no es “ruido social”; es una señal de cómo se está rompiendo el vínculo entre el liderazgo y el equipo.

Porque el pasillo o el chat entre colaboradores suelen convertirse en un tribunal cuando la conversación directa se vuelve peligrosa, inútil o inexistente. Y ahí nace el verdadero problema: la empresa mantiene reuniones formales, indicadores y comités, pero por debajo crece una vida paralela, hecha de insinuaciones, alianzas defensivas y silencios estratégicos. La organización no se fractura por un comentario aislado; se fractura cuando el comentario tipo chisme reemplaza la conversación madura.

Pensemos en un caso real, demasiado común. Llega una nueva jefatura a un equipo clave. Hay presión por resultados, urgencias, promesas a la alta dirección. En reuniones, el líder habla mucho y escucha poco. El equipo, por fuera, se une: se apoyan, se cubren, se sienten “familia”. Suena bien, hasta que esa unión empieza a girar alrededor de un relato: el jefe “no entiende”, “solo exige”, “no respeta”. El pasillo se vuelve todo un confesionario; y la reunión queda en puro teatro. Con el tiempo aparece lo más costoso: se instala la distancia vertical. Nadie contradice, nadie propone, nadie confronta con madurez. Se cumple, pero sin alma.

El artículo lo explica con una paradoja humana: el chisme negativo sobre el jefe tiende a producir dos efectos simultáneos. Por un lado, activa malestar moral en quien lo hace (culpa, vergüenza, incomodidad interna) y eso empuja al distanciamiento; a alejarse del jefe; por otro lado, puede reforzar la pertenencia entre compañeros y aumentar la cooperación. Dicho de otro modo: el chisme puede unir al equipo… mientras rompe el puente con el líder. Es increíble cómo los seres humanos siempre estamos en búsqueda con el otro, con los compañeros, para no sentirnos solos: y que sea el chisme, una estrategia para lograrlo, aunque nos aleje con los jefes.

Aquí está el punto importante y práctico: existe una pertenencia que nace de la confianza y una pertenencia que nace de la defensa. La primera construye cultura. La segunda construye coaliciones. Y cuando una organización se sostiene más en coaliciones defensivas que en confianza, aparece una ética de supervivencia: me cuido, me callo, me alineo por fuera y me desahogo por dentro.

El estudio también sugiere algo que ningún líder debería ignorar: cuando hay supervisión abusiva o humillante, la dinámica empeora. En esos contextos el chisme deja de ser un “vicio” y se vuelve refugio social: la forma de conseguir apoyo cuando hablar de frente se siente riesgoso.

Entonces, la pregunta seria no es “¿cómo elimino el chisme?”. Es más ética y más estratégica: ¿qué verdades no están encontrando un lugar digno para ser dichas aquí? Porque si lo difícil no se puede decir con humanidad, se dirá en la sombra. Y en la sombra, casi todo se deforma.

Algunas claves prácticas para intervenir:

  • Cree un lugar legítimo para lo difícil: define espacios breves y periódicos donde se nombren tensiones con reglas claras (crítica a procesos, no a personas; conversación con salida, no desahogo infinito).
  • Instale el lenguaje de la madurez: hecho–impacto–petición. Si no hay petición, no hay conversación útil.
  • Mida la distancia vertical: no pregunte “¿hay chisme?”, pregunte si la gente puede discrepar sin castigo y si se siente escuchada.
  • Tolerancia cero a la humillación: exigencia no es hostilidad. La hostilidad fabrica silencios y alimenta pasillos.
  • Construya pertenencia limpia: reconocimiento entre pares, mentorías, aprendizaje compartido. La cultura ética no necesita enemigos para sentirse comunidad.

Porque al final, el liderazgo no se prueba cuando todo va bien. Se prueba cuando hay tensión. Y ahí la pregunta vuelve, como un espejo: ¿tu gente necesita el pasillo para decir lo que debería poder decirte a ti? Recurre a la ética para mejorar tus capacidades como jefe para convertirte en un líder: en alguien que enseña a vivir bien a sus equipos de trabajo.

Bibliografía:

Bonner, J. M., Greenbaum, R. L., Butts, M. M., & Thurgood, G. R. (2026). Behind the boss’s back: Understanding the negative and positive emotional and relational consequences of negative supervisor-directed gossip. Journal of Business Ethics, 203, 807–826. https://doi.org/10.1007/s10551-025-06019-4 

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PERFIL DEL EXPERTO

DIEGO FERNANDO HURTADO GUZMÁN

Con una sólida formación en medicina otorgada por la Universidad Pontificia Bolivariana, respaldada por una especialización en Gerencia de la Salud Ocupacional y un Máster en Bioética de la Universidad CES, mi trayectoria profesional está marcada por un compromiso incansable con el bienestar laboral y la ética empresarial. Con alrededor de 10 años de experiencia, he liderado la creación y coordinación de programas académicos vanguardistas en riesgos laborales, tanto en el ámbito formal como en educación continua, en una de las universidades más prestigiosas de nuestro país: la Universidad CES, en materia de riesgos laborales.

Mi compromiso con la integridad y la ética se refleja en mi experiencia como miembro del Comité de Ética de la Universidad CES y en mi presidencia del Comité de Convivencia Laboral de la misma institución. Además, mi participación vigente en el Comité Seccional de Antioquia en SST, en representación de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo, así como en la Junta Directiva de dicha sociedad, evidencia mi ocupación activa en la promoción de mejores prácticas laborales.

Como conferencista nacional e internacional, he compartido mis conocimientos sobre SST y humanismo empresarial, impactando positivamente el desarrollo profesional de los trabajadores y la sostenibilidad de las empresas. Mi labor como conferencista en humanización en el trabajo, la creación del influyente blog “El Arte de Trabajar Feliz” y mi rol como columnista de opinión para el Diario Criterio me han permitido difundir valores éticos y humanistas en el ámbito laboral de manera amplia.

Mi contribución a la investigación en este campo también es destacada: soy miembro de grupos reconocidos como ETICES de la Universidad CES y el grupo de investigación Trabajo y R.R.H.H. de la Universidad IDUE–UDIMA (España). Asimismo, mi participación como par evaluador de trabajos de maestría y asesor de investigación para estudiantes de posgrado en SST demuestra mi compromiso con el avance del conocimiento.

Mis esfuerzos han sido reconocidos con distinciones de alto calibre, incluyendo la Medalla de Oro al Mérito Profesional otorgada por el Consejo General de Titulados Superiores en Relaciones Industriales y Ciencias del Trabajo (España); así como el prestigioso Premio Internacional Profesor Dr. D. Rafael Ruiz Calatrava, en reconocimiento a mi dedicación al progreso de la salud pública, la docencia y la seguridad y salud ocupacional. Finalmente, he sido condecorado con el Premio “Séneca” de España, en virtud de mi contribución innovadora al rescatar y aplicar la filosofía histórica de Séneca como pilar fundamental para el bienestar corporativo, la humanización de liderazgo y la ética aplicada en los entornos laborales de Hispanoamérica.

Con un compromiso inquebrantable con la ética, el humanismo y la mejora continua, estoy preparado para hacer una contribución significativa al éxito y la sostenibilidad de su organización.

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