
Más allá de los tintes políticos que envuelve el evento más importante de Biodiversidad en el mundo como lo es la COP16 que se está realizando en la ciudad de Cali, no puedo dejar de pensar sobre la ética, y no la política, que envuelve a tan noble evento.
Si bien se lograron algunos avances tibios en los compromisos por parte de los países sobre las implementaciones para proteger nuestra naturaleza global, este tema de la protección de nuestra biodiversidad exige mucho más que acciones políticas.
Cuando me dediqué a estudiar estos temas de las humanidades y la ética, tuve que consultar muchos libros de los clásicos griegos y romanos para comprender acerca de lo que trataba la ética. En éstos, comprendí que la ética es adquirir los arrestos, el aplomo para realizar hábitos que promuevan las mejores acciones hacia una vida buena, para perseguir lo bueno; todo esto alejado de los intereses personales. Y de este modo, todas las definiciones clásicas relacionadas con la ética son una invitación, un llamado para el ser humano, en mejorar su comportamiento para sí mismo, a partir de una mejora de sus pensamientos. Con lo observan, en esas definiciones clásicas no está sobre la mesa los temas relacionados con la protección del planeta y su biodiversidad.
Sin embargo, y en vista a que adquirir un comportamiento ético nos exige esfuerzo y dedicación, en una palabra, nos solicita hacer de nuestra vida una obra de arte, tomar estas acciones no es lo más fácil precisamente, esto, ya que es siempre más fácil darle rienda suelta a nuestras emociones y pasiones a pesar de nuestra gran inteligencia, habilidades y capacidades. Así, nosotros los humanos optamos por comportarnos de manera contraria a la ética, en donde se busca, antes que pensar en la sociedad, nuestra biodiversidad y el planeta, pensar primero en nuestros propios intereses, nuestros deseos y todo aquello que solo concierne a uno mismo, de una manera egoísta y facilista. Así las cosas, los límites de la ética siempre están a la vista de ser implementados para mejorar los comportamientos humanos. Creo firmemente que podemos ser mejores humanos a partir de la ética y el humanismo.
Por tanto ¿qué tiene que ver la COP16 con las acciones del humano que busca mejorarse a sí mismo y no precisamente a la biodiversidad? Por estos días observé una entrevista del Secretario General de la ONU, Antonio Guterres, indicando en el marco de la COP16, que era la hora de “hacer las paces con la naturaleza”. Ante esta urgente solicitud, podemos comenzar a preguntarnos por qué nos hemos demorado como humanidad para movilizar la ética de una búsqueda por los buenos hábitos o comportamientos para llevarlos a las acciones que armonicen nuestras relaciones, nuestra naturaleza y su biodiversidad.
Bajo este contexto, quiero decir acá que por supuesto, es obvio, que necesitamos armonizar las relaciones con nuestro planeta, que es nuestra casa. Pero lamentablemente, no hemos podido nosotros entrar en esa armonía con nosotros mismos, como para aspirar a proteger nuestra naturaleza.
Por ello, hago un llamado a todos ustedes, los trabajadores del planeta, para que mejoremos las condiciones de nuestras casas. En la medida en que cada uno de nosotros mejoremos las condiciones de limpieza, higiene, pulcritud y relaciones con nuestros familiares, es que podremos finalmente mejorar nuestras acciones políticas como las que tomamos en nuestras empresas, en la COP16 y con nuestras sociedades. Mejorar las condiciones de nuestros hogares es mejorar nuestras relaciones con nuestro planeta. De esta manera y mientras le damos armonía a nuestros casas, que es lo que depende de nosotros, seguiremos esperando a que nuestros politiqueros tomen decisiones reales por el planeta, ya que estos también suelen dejarse llevar, más que por el planeta y su biodiversidad, por sus propios intereses y pasiones. Tal vez en respuesta a esto, es que fueron tan tibios los resultados de la COP16.
Hagamos las paces con nuestro planeta Señor Guterres, pero para lograrlo, primero, todos necesitamos hacer las paces con nosotros mismos desde nuestros hogares y familias; desde nuestras propias almas a través de la ética y el humanismo.
*Esta columna no fue escrita por Inteligencia Artificial (IA). Fue escrita desde la mente y corazón de su autor: Diego Hurtado Guzmán.
Diego Fernando Hurtado Guzmán
El Dr. Diego Fernando Hurtado Guzmán, médico egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana, es un reconocido especialista en Gerencia de la Salud Ocupacional y Magíster en Bioética por la Universidad CES. Su destacada trayectoria lo ha posicionado como un expositor de renombre tanto a nivel nacional como internacional en temas relacionados con el trabajo y las humanidades. Es además docente de cátedra en diversas universidades del país.
Es Consultor de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), miembro de la junta directiva de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo capítulo Antioquia, y miembro del Comité Seccional de Seguridad y Salud en el Trabajo de Antioquia. También se desempeña como consultor para las universidades UPB y EAFIT.
En reconocimiento a su labor y contribuciones al campo, ha sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito Profesional con Distintivo Internacional de España y con el prestigioso Premio Profesor Dr. D. Rafael Ruiz Calatrava, otorgado por la Comisión de Honores y Distinciones de España en 2022.
Como creador del blog «El Arte de Trabajar Feliz», comparte valiosas estrategias orientadas a fomentar un entorno laboral saludable y feliz, integrando principios de bioética y bienestar ocupacional. Su enfoque profesional se ha centrado en la mejora continua y en la implementación de prácticas innovadoras que promuevan la ética, la salud y la felicidad en el ámbito laboral.
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Muchas gracias por tu respuesta. Un abrazo.
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Excelente articulo y reflexiones. Tema de actualidad en el cual hay mucho por trabajar pero desafortunadamente muchos intereses personales.
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