La Integridad Empresarial en Crisis: La Búsqueda de Trabajadores Íntegros

Cuando pienso en integridad empresarial, ¡ahí está todo!
Y así, de manera contundente, quiero comenzar la columna de esta semana en medio de las muchas dificultades empresariales; problemáticas políticas; incertidumbre económica; despedidos masivos y líderes con dificultades para gobernar. Y es que conversar sobre la integridad, además de ser un reto, no solo es necesario sino que es también urgente, ya que no suele estar presente en el comportamiento de muchos líderes empresariales de hoy, repercutiendo esto significativamente en la calidad de las decisiones organizacionales.
En esta ocasión, no recurriré yo al significado que esta palabra tiene para nuestra Real Academia de la Lengua (RAE). No porque no sea importante (les confieso que consulto la RAE casi a diario), sino porque la palabra integridad, que con su significado vincula toda una acción sobre el arte de vivir y de trabajar, lo intentaré explicar con un breve ejemplo. Espero no forzar mucho a mis apreciados lectores con el escenario que indicaré a continuación, pero créanme, este ejercicio literario es tan ligero como contundente al hablar de algo tan ausente en el mundo empresarial de hoy.
Quiero comenzar con el ejemplo del día a día: Resulta que cuando vas a trabajar a tu empresa, llegas a ella y preparas tu agenda con cuidado para coordinar bien las actividades laborales. Observas que comienzas la mañana con una reunión ejecutiva de último momento solicitada por tu líder. Te preparas con entusiasmo y te diriges al sitio programado. Una vez allí, con la llegada de tu líder a la reunión, observas que éste, poco o mucho saluda a su equipo de trabajo al llegar; no pregunta por el estado de las familias de sus coequiperos; no ejecuta rituales, y de un momento a otro, comienza a lanzar improperios sobre uno de sus colaboradores. Éste, desde luego, se encuentra extrañado por las palabras recibidas de su supuesto líder. Pero, no obstante, su preocupación duró poco ya que el colaborador, luego de un período breve de silencio y reflexión, exclamó lo siguiente a todos en la reunión: Señor “líder”, con sus palabras usted no me ha ofendido. Sin embargo, usted ha dejado por el suelo su integridad.
Como se observa, se requiere de mucho carácter, de mucha “integridad”, de mucho “gobierno de sí mismo” para dar tremenda respuesta. Esto, en vista a que lo fácil era que el colaborador se hubiese puesto triste, y se hubiera sentido engañado o maltratado, y que acto seguido, hubiera comenzado a bajar su rendimiento laboral y a aumentar sus incapacidades por enfermedades. Sin embargo, vemos en este ejemplo, la ecuanimidad y fortaleza en su respuesta. Así las cosas, uno podría preguntarse: ¿qué acciones ha realizado el colaborador en mención para responderle al “líder” con esa claridad y tranquilidad? ¿Por qué esa actitud de imperturbabilidad? Pues la repuesta podría ser que se ha ejercitado en el arte de trabajar feliz. Es decir, el trabajador se ha esforzado con trabajo duro y constante, con disciplina y esfuerzo en el arte de mantenerse íntegro frente a las situaciones que no dependen de él, como lo es, los pensamientos y acciones de su supuesto líder.
Entonces, si nos ponemos a pensar, hay situaciones que no dependen de nosotros como lo son los pensamientos y acciones de los líderes. Desde luego, estos aspectos nunca estarán bajo nuestro control, por lo que no puede el trabajador, en ningún momento, preocuparse o estar ansioso por ello. En cambio, el colaborador sí tiene dominio en algo específico, y lo es, en modular, en regular o gestionar sus propios pensamientos y acciones. Al lograr todo esto, que es todo un arte de perfeccionamiento, de trabajo, el colaborador agredido no se siente de esta manera ofendido o maltratado ya que ha mantenido su integridad intacta y, por el contrario, fue su líder el que dejó por el suelo su propia integridad para gritarle y maltratarlo. Dicho de otro modo, éste eligió arrojar su propia dignidad y su integridad por el suelo con el fin de intentar denigrar la humanidad de su colaborador.
Por tanto, queridos trabajadores, la integridad no es algo que compras en los centros comerciales o tiendas online. Lo consigues cuando tienes el carácter, la decisión de fortalecer algo que no es fácil de mantener, ya que no nos es propio por naturaleza. Todo está diseñado en nuestro mundo para que no seamos íntegros, pues siempre será la cobardía, la mentira, el orgullo, la imprudencia, entre otras virtudes, más fácil de alcanzar y mantener ya que no se requiere de esfuerzo para lograrlo. Entonces, si decides mejorar tu forma de vivir sin sufrir la poca integridad de los demás, te recomiendo que comiences con esfuerzo y dedicación, el arte de trabajar feliz, cuyo resultado incluye el honor de ser una persona íntegra.
Capacitemos entonces a nuestros líderes y colaboradores en estos temas para que no se despojen de su integridad por cualquier precio, tal y como lo hacen muchos con tanta frecuencia, para que al comenzar sus reuniones, por ejemplo, comiencen saludando a los demás, demostrando interés por sus familiar y siendo firmes pero diplomáticos y humanos a la hora de solicitar una corrección de sus colaboradores.
No es necesario que busques muy lejos a líderes y colaboradores íntegros en tu empresa. Es muy posible que éstos se encuentren cerca de ti, en silencio.
¡Que viva el humanismo empresarial!
*Esta columna no fue escrita por Inteligencia Artificial (IA). Fue escrita desde la mente y corazón de su autor: Diego Hurtado Guzmán.
Diego Fernando Hurtado Guzmán
El Dr. Diego Fernando Hurtado Guzmán, médico egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana, es un reconocido especialista en Gerencia de la Salud Ocupacional y Magíster en Bioética por la Universidad CES. Su destacada trayectoria lo ha posicionado como un expositor de renombre tanto a nivel nacional como internacional en temas relacionados con el trabajo y las humanidades. Es además docente de cátedra en diversas universidades del país.
Es Consultor de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), miembro de la junta directiva de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo capítulo Antioquia, y miembro del Comité Seccional de Seguridad y Salud en el Trabajo de Antioquia. También se desempeña como consultor para las universidades UPB y EAFIT.
En reconocimiento a su labor y contribuciones al campo, ha sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito Profesional con Distintivo Internacional de España y con el prestigioso Premio Profesor Dr. D. Rafael Ruiz Calatrava, otorgado por la Comisión de Honores y Distinciones de España en 2022.
Como creador del blog «El Arte de Trabajar Feliz», comparte valiosas estrategias orientadas a fomentar un entorno laboral saludable y feliz, integrando principios de bioética y bienestar ocupacional. Su enfoque profesional se ha centrado en la mejora continua y en la implementación de prácticas innovadoras que promuevan la ética, la salud y la felicidad en el ámbito laboral.
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