Empresas en retroceso: la pérdida de líderes humanistas por gerentes de ganancias

Cuando pienso en buenos líderes y gerentes de empresas que han llevado a sus organizaciones a lo más alto en dignidad y responsabilidad, así como en el cumplimiento de sus objetivos misionales, me vienen a la mente los gobiernos del actual Rector de la Universidad EIA, el Dr. José Manuel Restrepo; los exrectores de la Universidad CES, Dres. José María Maya Mejía y Jorge Julián Osorio; el expresidente del grupo Bancolombia, Dr. Carlos Raúl Yepes y al ex Gerente del Hospital Pablo Tobón Uribe, Dr. Andrés Aguirre.
Estos señores en realidad ostentan el título de gerentes humanos. No sólo cambiaron paradigmas en sus organizaciones con su buen carácter técnico, sino que se destacaron en algo más: desarrollaron un humanismo puro en sus respectivas magistraturas. Al ver sus hazañas, no dejo de pensar en gobiernos maravillosos como los de Pericles en la antigua Grecia o como el del Emperador Adriano o Marco Aurelio de la antigua Roma, quienes, sin perder su humanismo, dieron cátedra al mundo sobre cómo cumplir un buen gobierno, sin abandonar los principios morales y éticos que dichos cargos les exigieron.
Tuve la fortuna de conocerlos a todos ellos. Con algunos compartí actividades académicas y espacios laborales en donde el buen trato, el respeto, la honestidad y las buenas maneras, estuvieron siempre presentes, y de manera adicional, en donde aprendí sobre cómo hacer bien mi trabajo y amarlo con pasión. Con otros, si bien tuve un relacionamiento muy tangencial, a pesar de la brevedad del tiempo compartido, salí dignificado con su conversación. En suma, haberlos conocido alimentó mis esperanzas de que nuestra humanidad puede salir adelante bajo la tutela de “estrellas” como estas, tan escasas en el mundo de la gerencia de hoy, no porque no existan, sino porque no las eligen.
Sin embargo, he sido testigo también, de cómo algunas organizaciones sustituyen a buenos líderes humanísticos como éstos, para traer a especímenes que con sus muchos títulos y abolengos, están vacíos de honestidad e integridad en su interior. A este tipo de «líderes» los he visto en escena y es lamentable: Maltratan a los demás; no se relacionan con sus colaboradores; son habladores incansables de basura verbal y narcisos al máximo nivel; mantienen las puertas de la gerencia cerrada; hacen shows excéntricos en sus reuniones de alto nivel; entre otros desagradables comportamientos. Y lo cierto es que, detrás de las acciones de este tipo de tiranos, sus colaboradores, quienes trabajan incansablemente, sufren la agonía de dichos maltratos, observando despidos masivos sin la posibilidad de decir la verdad de lo que ocurre en la organización.
Así las cosas, que los gobiernos corporativos, llámense Juntas Directivas, Salas de Fundadores y demás entes encargados de escoger a sus nuevos gerentes, tengan la capacidad, la inteligencia y la sensibilidad para seleccionar bien a la persona que comandará el barco de la decencia, la coherencia, la integridad y el respeto. No se dejen engañar de personas elocuentes que prometen cumplir los objetivos misionales alcanzando grandes metas económicas. Identifiquen primero, cómo es la vida privada del aspirante, cómo son sus relaciones, su capacidad de escucha, su prudencia, su templanza, su habilidad para ejecutar rituales, su justicia, su cuidado y gobierno de sí, entre otros aspectos humanos. Que sean estos aspectos, que definen la humanidad de un gerente, los criterios para su selección.
Una organización que ha cambiado a sus líderes humanísticos por nuevos «líderes» económicos enfocados en el lucro, ha comprendido cómo ha quedado su organización luego de un huracán: quedaron destrozos por todos lados y muchas heridas aún abiertas. Sin embargo, que el nuevo líder humanístico, recomponga los destrozos y le devuelva la dignidad a su institución, a sus colaboradores y a su cargo.
Bienvenidos los humanos en los altos cargos directivos…
*Esta columna no fue escrita por Inteligencia Artificial (IA). Fue escrita desde la mente y corazón de su autor: Diego Hurtado Guzmán.
Diego Fernando Hurtado Guzmán
El Dr. Diego Fernando Hurtado Guzmán, médico egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana, es un reconocido especialista en Gerencia de la Salud Ocupacional y Magíster en Bioética por la Universidad CES. Su destacada trayectoria lo ha posicionado como un expositor de renombre tanto a nivel nacional como internacional en temas relacionados con el trabajo y las humanidades. Es además docente de cátedra en diversas universidades del país.
Es Consultor de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social (OISS), miembro de la junta directiva de la Sociedad Colombiana de Medicina del Trabajo capítulo Antioquia, y miembro del Comité Seccional de Seguridad y Salud en el Trabajo de Antioquia. También se desempeña como consultor para las universidades UPB y EAFIT.
En reconocimiento a su labor y contribuciones al campo, ha sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito Profesional con Distintivo Internacional de España y con el prestigioso Premio Profesor Dr. D. Rafael Ruiz Calatrava, otorgado por la Comisión de Honores y Distinciones de España en 2022.
Como creador del blog «El Arte de Trabajar Feliz», comparte valiosas estrategias orientadas a fomentar un entorno laboral saludable y feliz, integrando principios de la ética y el bienestar ocupacional. Su enfoque profesional se ha centrado en la mejora continua y en la implementación de prácticas innovadoras que promuevan la ética, la salud y la felicidad en el ámbito laboral.
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