De la ética de Néstor Lorenzo a la vergüenza colectiva: El incidente de los hinchas en la final de la Copa América.

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Mis columnas abordan aspectos relacionados con el rescate del humanismo y la ética en el mundo del trabajo. En ellas, busco la dulzura del ser humano a partir de sus buenas acciones, tanto en su mundo laboral como en su vida privada. También, lamentablemente, debo abordar la amargura de algunos momentos que acompañan nuestras acciones y que no solo nos hacen quedar mal en nuestros ambientes de trabajo, sino que también, en los estadios de otros países.

Así las cosas y hablando primero de la dulzura, cómo no referirme en esta ocasión de nuestro seleccionado de futbol nacional. Por varias semanas, tuve el alivio de alejarme de las malas noticias acerca de nuestros políticos enmermelados y las correcciones de la línea ética en nuestro país, para ser testigo de la decencia y humanidad del Señor Néstor Lorenzo, quien, con sus palabras y acciones nos mostró lo que significa ser un buen ser humano y ético.

Su vestimenta siempre estuvo acorde a los momentos; ni muy adornado ni muy abandonado en su estilo; siempre, usando las palabras correctas características de los buenos humanos, de modo que la claridad de su discurso estuvo a la par de su prudencia. En él, no hay desatinos ni exageraciones: siempre lo justo para hablar bien de sí mismo y de los demás. Cuando lo vi por televisión durante esta copa América, vi las características de alguien que se gobierna a sí mismo, y que hace de su vida una obra de arte.

Fue muy gratificante que a los Colombianos se nos devolviera por algunas semanas, la alegría, el positivismo y la pasión por nuestra bandera. Gol tras gol, Lorenzo y sus muchachos nos contagiaron de esperanza y gozo patrio. El festejar con nuestras familias y amigos, nos devolvió la esperanza por nuestro país ante las muchas y acostumbradas noticias de corrupción.

Se llegó la hora de la final, y la ansiedad, junto con la esperanza, invadían nuestros espíritus y nuestros cuerpos. Comenzamos a observar la transmisión televisiva desde la ciudad de Miami y todos fuimos testigos de las difíciles situaciones vividas por muchos hinchas para ingresar al estadio. Hasta que, tristemente, observamos los hechos de algunos de nuestros hinchas que, “avispadamente” o, creyéndose “el más vivo”, intentaron ingresar al estadio de forma violenta, pagando o sin pagar su respectiva boleta. Recomiendo aquí hacer lectura de la nota del diario “el Colombiano” de Claudia Arango Holguín, quien de manera atinada, reporta, la manía de creerse el más vivo.

Así las cosas, desde lo ético y humano, es lamentable ver el comportamiento “animaloide” de muchos. Esa tendencia a engañar, a pasarse por encima de las normas que hemos definido entre todos para vivir bien; esa facilidad para engañar al otro y a las instituciones se hace presente en nosotros los seres humanos. 

Y, ¿cuál es la razón por la que ocurra aquello? Pues la falta de una conciencia y educación en ética y humanismo. Nuestra cultura actual nos ha llevado a vivir para trabajar y consumir, en donde las apariencias eclipsan la verdad; en donde la coherencia es apagada por lo falso, lo fácil, lo aparente.

Por tanto mis queridos lectores, los invito a que desde sus hogares y el seno de sus familias y trabajos, definan mejores reglas de comportamiento que permitan que sus hijos, familiares y trabajadores, adopten un mejor comportamiento tanto en su vida privada como en la pública, de modo que el buen comportamiento supere a los intereses personales.

Busquemos siempre la alegría del buen comportamiento y las buenas maneras. Sigamos al profesor Néstor Lorenzo, que con sus formas de comportarse, inspiran a personas que, como yo, buscamos humanidad en todo momento, en todo lugar.

*Esta columna no fue escrita por Inteligencia Artificial (IA). Fue escrita desde la mente y corazón de su autor: Diego Hurtado Guzmán.

Diego Fernando Hurtado Guzmán

Soy Médico de la Universidad Pontificia Bolivariana, especialista en Gerencia de la Salud Ocupacional y Magíster en Bioética de la Universidad CES. Destacado expositor nacional e internacional en temas sobre el trabajo y las humanidades, además de ser docente de cátedra en varias universidades del país. He sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito Profesional con Distintivo Internacional de España y el Premio Profesor Dr. D. Rafael Ruiz Calatrava, otorgado por la Comisión de Honores y Distinciones de España en 2022. También soy el creador del blog «El Arte de Trabajar Feliz», donde comparto estrategias para fomentar un entorno laboral saludable y feliz, integrando principios de bioética y bienestar ocupacional. Mi trayectoria profesional se centra en la mejora continua y la implementación de prácticas innovadoras que promuevan la ética, la salud y la felicidad en el entorno laboral.

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